Javier Muñoz: Extremismo.com

Dibujo que recrea el asesinato de la emperatriz Sissi a manos del anarquista Luigi Lucheni, a orillas del lago Quai de Mont-Blanc, en Suiza.

Drawing heavily on the article I wrote for La Vanguardia earlier this year, El Correo columnist Javier Muñoz has written a piece on online extremism which quotes me extensively. Here are some extracts.

Ningún país escapa al goteo de jóvenes que un día abandonan la delincuencia, dejan de fumar porros o mandan los estudios y el trabajo a paseo para luchar por el califato en Mesopotamia. Un profesor de la Universidad de Oxford, Ben Gidley, se fijó en uno de esos individuos; una chica criada en el barrio londinense de Lewisham que se marchó a Siria durante el verano de 2014, cuando las cancillerías europeas empezaron a tomarse en serio al Ejército Islámico. Gidley se interesó en el caso porque él reside en Lewinsham, un lugar en su opinión anodino. Revisó lo que la yihadista escribió en Twitter mientras su cuenta se mantuvo activa y lo primero que comprobó es que el perfil era la foto de un niño con un fusil.

Los tuits estaban impregnados de una violencia extrema. La muchacha aseguraba haber visto cómo se esclavizaba a mujeres yazidíes (herejes según los yihadistas) y cómo se decapitaba a prisioneros. Buscaba enlaces para contemplar el asesinato de un periodista británico en la web y expresaba el deseo de ser la primera combatiente del Reino Unido en matar con sus propias manos a un cautivo occidental.

Con relatos como ése, dice Ben Gidley, se pone en cuestión el modelo británico de integración de los inmigrantes basado en el multiculturalismo. Sin embargo, a su modo de ver, los hechos desmienten esa teoría. “En realidad -escribe el docente en un artículo publicado en La Vanguardia Dossier-, los reclutas británicos que han viajado recientemente a Siria para luchar con el Estado Islámico presentan a menudo un alto nivel educativo y unas trayectorias profesionales de éxito”.

Gidley duda de que la chica de Lewinsham pueda ser catalogada como una musulmana no integrada. Se educó en una sociedad libre, se topó con los “comportamientos patriarcales de los ancianos de su mezquita” y se sintió “aburrida por la vida londinense”. Conocía la jerga de las redes sociales, hablaba de tiendas, del tiempo y de su círculo de amigos.

El Reino Unido ha contabilizado más de 700 yihadistas locales, un colectivo que, según el primer ministro, David Cameron, ha surgido por la pasividad de la comunidad musulmana. Sin embargo, su ex ministra Sayeed Warsi, abogada de origen pakistaní y miembro de la Cámara de los Lores (dimitió del Gobierno conservador en 2014 por su política en el conflicto palestino), no está de acuerdo. Admite que las familias y los clérigos musulmanes pueden hacer más, pero se queja de que se responsabilice a estos últimos de la atracción que la violencia despierta en ciertos jóvenes, un fenómeno que recuerda los magnicidios de algunos anarquistas de finales del XIX y comienzos del XX.

Asesinato de Sissi emperatriz

¿No eran algunos en cierto modo lobos solitarios? En 1898, la emperatriz Sissi fue asesinada en Ginebra por el anarquista italiano Luigi Lucheni, que le clavó un estilete en el corazón. Quería matar a un príncipe francés, pero se enteró por el periódico de que el noble había cancelado su visita. En cambio, Sissi (Isabel de Baviera) estaba en la ciudad. Lucheni fue sentenciado a cadena perpetua, pero trató de que lo condenaran a muerte y sufrir así el martirio. En 1910 se ahorcó en su celda.

Un siglo después, los llamamientos de los imanes europeos contra el sectarismo yihadista y contra los kamikazes que se inmolan y matan a inocentes quedan sepultados bajo las atrocidades que ofrecen las redes sociales. “La mayoría de nuestros jóvenes están siendo radicalizados en sus dormitorios y a través de Internet”, alerta Warsi.

“En otras palabras -señala el profesor Ben Gidley-, la violencia yihadista no es algo anacrónico que la inmigración importa a Occidente y luego se macera en los enclaves étnicos tolerados por políticas multiculturales; al contrario, es algo moderno occidental y atractivo para los conversos y los musulmanes más integrados”.

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About bengidley

Senior Lecturer at the School of Social Science, History and Philosophy at Birkbeck, University of London. View all posts by bengidley

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